Cómo Viajar de Forma Sostenible con la Familia - Guía para Principiantes
Familia

Cómo Viajar de Forma Sostenible
con la Familia – Guía para Principiantes

Se ha escrito mucho sobre los viajes sostenibles. Si te acabas de subir al carro, puede parecer desalentador viajar de esta manera en solitario, ¡y mucho más en familia! 

Muchas de las pautas de los viajes sostenibles pueden parecer poco realistas si tienes en cuenta las necesidades y exigencias de los niños.

Pero viajar de esta manera con una familia es muy posible si se piensa en ello más como un viaje que como un destino en el que siempre habrá formas de hacerlo mejor. Y hacerlo no tiene por qué suponer un gasto excesivo ni dejarte recuerdos de niños lloriqueando y quejándose (bueno, puede que sigan lloriqueando y quejándose, pero no será por tus decisiones sostenibles). 

Aquí tienes tres maneras sencillas de empezar:

1. Establecer tu propósito

Es bastante fácil empezar a ser sostenible cuando se viaja solo o en pareja. Pero incluso hacer un viaje en familia puede ser muy abrumador, ya que hay que coordinar los billetes de avión, hacer las maletas y planificar los itinerarios para 6 personas (o el tamaño de la familia). Al tener que hacer malabarismos con tantos elementos, es muy fácil que la sostenibilidad se convierta en una agenda para “la próxima vez”. 

Para combatir esto, empieza el proceso de planificación del viaje recordándote a ti mismo por qué quieres ser un viajero sostenible. Cuando el proceso de planificación o los detalles del viaje se vuelvan abrumadores, esto puede centrarte en mantener la calma y seguir intentándolo.

Algunas formas sencillas de mantener tu propósito como prioridad:

  • Sigue a personas con mentalidad sostenible en las redes sociales. Hacen un gran trabajo al mantener la importancia de la sostenibilidad en el primer plano de tu mente y al dividirla en pasos pequeños y factibles que son aptos para los niños.
  • Reduce tus expectativas para ti mismo, tu familia y la experiencia que estás planeando. Cuanto más bajas sean tus expectativas, mejor podrás priorizar tu propósito superior. Por ejemplo, puede que elijas un restaurante local que acabe teniendo un sabor horrible o que esté cerrado cuando llegues allí. Puedes combatir la decepción que experimentarán tus hijos recordando que esto forma parte del proceso de apoyar a la gente local y solicitando su ayuda para encontrar un nuevo lugar para comer… ¡rápidamente!


2. Ir despacio

Con todo el tiempo y la energía que se gasta en llegar a tu destino, puede ser muy tentador meter todo lo que puedas en tu viaje para obtener el máximo “beneficio por tu dinero”. Es aún más tentador si tu presupuesto de viaje es limitado y sabes que, muy probablemente, no volverás a visitar ese lugar.

Pero cuanto más incluya en tu agenda, más comodidades necesitará para hacerlo: comida rápida, transporte rápido, artículos de un solo uso, marcas conocidas, etc.

Tener una agenda repleta también hace que tengas prisa. Esto significa inevitablemente que te olvidarás de algo (como el protector solar seguro para los arrecifes o tus bolsas reutilizables), lo que, a su vez, te llevará a necesitar más comodidades que tienen un impacto negativo en el medio ambiente y la comunidad.

Reducir la velocidad no sólo es bueno para la sostenibilidad, sino que también puede conducir a una experiencia mucho mejor. 

Unas buenas vacaciones en familia no tienen que ver con la cantidad de recuerdos, sino con la calidad. Tener tiempo para empaparse de los magníficos alrededores de un templo en lugar de 5 o de una cascada en lugar de 10 hace que la experiencia sea mucho más agradable tanto para los padres como para los hijos. 

Reducir la velocidad también te da tiempo y energía para decir “SÍ” a los deseos de tus hijos de explorar y descubrir su entorno. Cuanto más control les des a tus hijos para entretener sus curiosidades, menos se quejarán. 

Pero si se producen rabietas, reducir la velocidad le da tiempo para ayudar a los niños a superarlas en lugar de comprar desesperadamente artículos innecesarios o que no son del lugar para que se calmen.

Algunas formas sencillas de planificar unas vacaciones más lentas son:

  • Ir en coche en lugar de volar (cuando sea posible)
  • Intentar a ver cuánto se puede explorar en una sola ciudad en lugar de en varias
  • Planificar un tiempo extra alrededor de cada actividad para la “curiosidad”

3. Educar

Lanzar a los niños a un nuevo entorno en el que nunca antes han tenido que llevar su propia botella de agua, comer alimentos que nunca han visto o utilizar el sistema de autobuses es una receta para el desastre. 

Ser un viajero sostenible empieza en casa, en tu vida personal. Tómate el tiempo de mostrarles vídeos o libros sobre el impacto que los viajeros irresponsables pueden tener en el medio ambiente y en las comunidades locales. Después, haz una lluvia de ideas sobre las formas en que cada persona de la familia puede marcar la diferencia. Te sorprenderá ver las ganas que tienen de aceptar el reto. Puede que un niño se entusiasme con el reciclaje o que a otro le guste calcular su huella de carbono. Cuanto más cambien sus hábitos en casa, más fácil será trasladarlos a la carretera (o a cualquier otro medio de transporte).

Algunos hábitos sencillos para cambiar en casa:

  • Cocinar o comer en restaurantes de diferentes culturas con frecuencia. Acostumbrarse a comer alimentos de distinto sabor les ayudará a sentirse cómodos apoyando a los restaurantes locales o comiendo comida local cuando viajen.
  • Discutir formas y hacer planes para minimizar el uso de agua y electricidad o los residuos producidos.
  • Practicar recordando, el uso y el lavado de los utensilios de viaje y las bolsas reutilizables de forma regular.

Reeducar a tu familia y a ti mismo sobre cómo moverte por la tierra es un gran esfuerzo y eso no puede ocurrir de la noche a la mañana. Se necesitaron generaciones de miles de millones de pequeñas acciones para crear la crisis climática y se necesitarán otras tantas para deshacerla. 

 Los viajes pueden hacer un bien tremendo al incentivar la innovación en energías limpias y la reducción de la pobreza, además de enseñar a los niños a ser buenos administradores del mundo. Si pasamos a ser turistas sostenibles, podemos cosechar estos beneficios y vivir experiencias inolvidables mientras lo hacemos.

¿Qué vas a hacer para que tu próximo viaje sea sostenible?

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Escrito por Stacey Carruth

Stacey es una periodista/escritora independiente que vive en Denver, Colorado, Estados Unidos. Sus intereses como escritora incluyen el ecoturismo, los viajes en familia y los temas de justicia social. Tiene cuatro hijos en edad escolar.

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